Patrullando a golpe de pedal

Llegan donde no pueden entrar coches y motos de la Policía Local; su campo de actuación, zonas peatonales, carriles bici y los jardines de la capital | Los ocho agentes de la Unidad Ciclo, que patrullan en bici, realizan cada día un centenar de actuaciones de cercanía.

Miguel Fernández y Luismi García sumarán en septiembre veinticinco años en el cuerpo. Desde hace tres años y medio, pedaleando codo con codo veinticinco kilómetros diarios en la Unidad Ciclo, un grupo de acción cercana de la Policía Local de Granada que patrulla en bicicleta. Igual los encuentra usted en las angostas calles del Albaicín que persiguiendo a quien se ha saltado un semáforo a treinta kilómetros por hora. Su ámbito de actuación se centra fundamentalmente en espacios peatonales, carriles bici y zonas verdes, allí donde no pueden acceder vehículos motorizados. Miguel y Luismi, compañeros y «más que hermanos» -ambos forman parte de la décima promoción- no necesitan hablar para entenderse. Les basta con mirarse. Como aquel día. Hace dos años. En el parque Almunia. Cuando gracias a su rápida intervención evitaron que muriera desangrado un señor que yacía en el césped. «Yo me puse directamente a taponarle las heridas; Miguel a analizar la zona para buscar pruebas». Aquella intervención supuso el reconocimiento de sus superiores.

La Unidad Ciclo, formada por ocho efectivos, se ha convertido ya por méritos propios en todo un referente para los granadinos. Sí, por méritos propios ya que sólo en los cinco primeros meses del año superaron las 14.000 actuaciones en todos los ámbitos policiales. Entre ellas, por ejemplo, 2.251 requerimientos de los viandantes. Intervenciones que en muchos casos se ventilan facilitando algo de información, pero que en otros conducen directamente a la detención del algún vándalo que destroza mobiliario público o a la aprehensión de estupefacientes. «Al trabajar al aire libre, hemos desarrollado un sentido del olfato que, gracias a que no vamos en coche, nos ha permitido acercarnos hasta alguien que consumía marihuana de forma silenciosa y sin percatarse de nuestra presencia hasta que estábamos apenas a un metro», relata Luismi. «El hecho de que vayamos a dos ruedas -prosigue- favorece la sensación de proximidad por parte de la gente, que se dirige con respeto y naturalidad hacia nosotros, especialmente las personas mayores».

Vivencias más o menos intensas. Vivencias a veces con una fuerte carga emocional. «Nos dieron el aviso de la desaparición de un niño -relata Miguel- y tuvimos la fortuna de localizarlo, agazapado detrás de unas plantas». «Nos sentamos con él, nos explicó que tenía problemas en casa, pero todo lo que nos contó también nos ayudó a nosotros, nos ayudó a comprender mejor las inquietudes de los menores, con quienes mantenemos normalmente una relación muy directa por las características de este servicio».

«Llevamos veinticinco años de servicio, veinte patrullando juntos; somos más que hermanos»

«Me gusta mi profesión, pero en esta Unidad tiene que gustarte también el contacto con la gente y tener buena forma física»

 

Muchas horas subidos en el sillín que también dan para muchas anécdotas. «Como aquella vez que, después de ganar la Cuesta de los Chinos, nos encontramos a un grupo de japoneses que nos aplaudían entusiasmados por el esfuerzo que habíamos hecho y que nos pedían que nos hiciéramos fotos con ellos», comenta Luismi.

La Unidad Ciclo está operativa por la mañana y por la tarde, aunque también se recurre a ellos con motivo de grandes eventos deportivos como las Dos Colinas, con más de 3.000 atletas, o la Carrera de la Mujer, con 7.000 participantes. Además, imparten cursos de educación vial para escolares. Su jornada comienza a las ocho de la mañana. Lo primero, la puesta a punto de las máquinas -fabricadas en carbono y con un peso de once kilos-. Revisión de neumáticos, frenos y cadenas. Lo segundo, distribución por los colegios para ordenar el tráfico en pasos de peatones y que los chiquillos acudan con seguridad a las aulas. Y tercero, ronda por los doce parques más grandes de Granada y también por parajes como la Fuente de la Bicha.

Luismi, para quien el deporte es una filosofía de vida, ha encontrado en la Unidad Ciclo la horma de su zapato. «Me gusta mi profesión, pero también tiene que gustarte el contacto con los ciudadanos y mantener una buena forma física», explica. En las alforjas, todo lo que precisan para desarrollar su trabajo: partes de denuncias, actas de inmovilización, estadillos para atestados... «¡Ah! y una cosa muy importante -añade Luis- mucha ilusión desde que damos la primera pedalada».

http://www.ideal.es/granada/patrullando-golpe-pedal-20170901000835-ntvo.html

Fecha: 
Viernes, 1 Septiembre, 2017 - 17:15
FechaCaducidad: 
Sábado, 1 Septiembre, 2018